domingo, 28 de agosto de 2011

Gonzalo Aragort/"Tercrita"

Por: Gonzalo Emilio Aragort Reyes
aragorrrt@hotmail.com

La sociedad de amigos de San José de Barlovento es un ente formado por abogados, maestros, amas de casa, ingenieros, comerciantes, hombres, mujeres, jóvenes, viejos, todos, absolutamente todos, sin otro fin que no sea hacer algo bueno por su pueblo. Hay gente allí con ideas políticas, lo cual no es (aún) un delito en Venezuela; y quizás alguno de ellos piense en ser alcalde, concejal, gobernador, diputado, presidente de la República, juez, ministro o cura párroco, aspiraciones que tampoco son (aún) un delito.

Programaron un foro con un alto funcionario del gobierno nacional que es responsable de la prevención del delito; y la finalidad del foro fue oír y opinar para buscar salidas o posibles salidas al dramático asunto de la violencia de calle y la terrible inseguridad de esa población, azotada por los cientos de asesinatos, robos, atracos, secuestros y mil peleas callejeras le dieron fama a San José por décadas de pueblo de peleas y gritos.

El pánico se apoderó de las familias y comerciantes, que cierran puertas a las seis de la tarde como hacían en los pueblos por donde pasaba Cipriano Armenteros el matón. Miles de personas y familias inocentes, honestas, laboriosas son víctimas de bandas armadas, 30 / 40 tipos, que se basan en la falta de autoridad y de planes anti violencia Un drama social por demás antiguo. Y resulta que la sociedad de amigos del vecino y querido poblado hizo el foro, al cual asistieron vecinos y el funcionario citado (Chavista, por cierto), pero el alcalde y sus concejales, que deberían ser los más interesados, no asistieron porque era (según ellos) un foro escuálido, golpista imperialista para tumbar al alcalde de su trono.

No se pudo hacer nada, porque el funcionario considera que si no está el acalde muy poco se puede hacer porque bla, bla, bla… Hace días enterraron al hijo de uno de esos concejales de San José, creo que el más cercano al alcalde. La alcaldía no hace nada para darle solución al asunto, ni deja que otros hagan. Y a la vecindad sólo le queda esconderse de Cipriano a las 6. La lapa persigue al perro…

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