Por: Luis Martínez
ljm1802@hotmail.com
@luisjosemart)
Desde pequeño nos han dicho que Sucre es un estado con un enorme potencial turístico. Siempre hemos oído que tenemos condiciones para desarrollar el turismo y la pesca. Si esto es así ¿Por qué todos estos años no se ha hecho nada para crear condiciones y proyectar el turismo sucrense? ¿Por qué las precarias condiciones de la pesca de hoy en día? ¿Por qué nos hemos quedado rezagados en esta y otras áreas de importancia para el desarrollo de nuestra región? Definitivamente la respuesta a estas preguntas parece estar en la deficiente gestión pública de quienes han gobernado, con sus debidas excepciones, pero también está en valores culturales enraizados en el centralismo.
La visión del centralismo no solo está en un concepto ideológico o político. También está en una visión de desarrollo que ha llevado, durante años, a una mayor concentración poblacional en el centro, alrededor de los lugares de asentamientos de los poderes públicos nacionales. Y esa visión la tienen incluso dirigentes surgidos de las regiones, bien por aprendizaje, por costumbre o por un errado concepto estratégico, contrario a la dinámica globalizada actual. Muchos terminan presos de sus debilidades ideológicas o estratégicas.
La experiencia que viví como diputado del antiguo Congreso de la Republica y en especial, como vicepresidente de la Comisión de Finanzas de la Cámara de Diputados. Me permitió, en aquella oportunidad, tener una visión integral de un problema que produce un enorme desequilibrio, a la hora de considerar el desarrollo de ciudades, estados o regiones. En aquella época la puja beneficiaba mayormente a los estados más grandes y minimizaba posibilidades a los más pequeños. No se trata de uniformar el desarrollo. ¡No! Existen variables inherentes al potencial productivo de cada una de nuestras regiones que esa pretensión no sería lógica. De lo que se trata, es de darle igualdad de oportunidades a cada una de las regiones del país,
para que administren e inviertan parte de los recursos que puedan producir, en su propio desarrollo. Y el estado central, pueda transferir parte de esos recursos, para compensar a aquellas regiones que, por no contar inicialmente con esa capacidad productiva, necesitan de auxilios financieros. En síntesis, se trata de hacer realidad la letra de la propia constitución que nos habla de un estado Federal descentralizado.
La transferencia de competencias en un futuro nuevo gobierno, tiene que ser integral. Descentralizar la salud, educación, puertos, aeropuertos, autopistas y carreteras hacia las regiones debe ser prioritario. Esto ayuda, sin duda, a su desarrollo. Pero igual las regiones deben descentralizar competencias hacia las alcaldías y los actualmente denominados, concejos comunales. Acercar el poder a las comunidades no es atentatorio al concepto de republica. Concepto que por cierto ha utilizado, este gobierno, como una manera de control político, haciendo ineficiente el fin último de transferir poder a las comunidades, logrando con ello hacerlas más dependientes del poder central.
La clave del desarrollo no solo está en los presupuestos públicos. Este, ciertamente, es una de las variables más importantes para lograrlo. Pero no el único. Por ejemplo desarrollar el turismo significa en primera instancia buenos servicios públicos, capacitación a quienes estén inmersos en esta empresa y promoción de un estado comprometido. Conceptos como: - Cumaná la cenicienta del oriente del país - Cumaná pareciera que se ha quedado en el tiempo - Esta igualita o peor que hace veinte años - No ha cambiado nada- Esos conceptos que no son exclusivo de la capital del estado, sino de todo el estado, hay que erradicarlos. Y solo hay una manera.
Una propuesta de transformación radical que llame la atención de los distintos niveles del poder público, capaz de involucrar, incluso, a organismos financieros internacionales que valoren la condición de sustentabilidad productiva de nuestra región, así como la necesidad de conexión con el desarrollo que tiene nuestro pueblo. Para ello será de gran ayuda, el concurso de un nuevo estado democrático, de derecho, de justicia y descentralizado que valore nuestras regiones, pero que cuente con el trabajo productivo de cada paisano de esta tierra. La fuerza de trabajo es inherente a este pueblo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Los comentarios aparecerán luego de ser revisados